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“Che Argentina: vamos a la Feria del Libro de Bogotá para hablar de literatura y fútbol

Written by Carmelo Castilla

“Los hombres y mujeres al asistir a un estadio o comentar un partido de fútbol puede parecer muy igualitarios” Una tendencia que se hace más visible desde la 31 Feria Internacional del Libro de Bogotá que abrió sus puertas el pasado 17 de abril y se extenderá hasta el 2 de mayo, en medio de la literatura y la cultura de Argentina, en su calidad de país invitado de honor.

En un pabellón –impecablemente decorado- con un túnel que asemeja el entrar a la cancha de River o Boca y teniendo como fondo las tribunas, y un documental de la historia los 13 patrimonios de la humanidad que cuenta la nación más “europea” de América Latina – que se abre al mundo, bajo el Gobierno del presidente  Mauricio Macri, las obras de 31 autores y 30 editoriales de la “tierra de la pampa” colocan a la mano y extranjeros la pluma de Jorge Luis Borges, Ernesto Sábato, Eduardo Sacheri, Claudia Piñero, Diego Golombek, Narda Lepez, Isol y Pablo De Santis entre otros.

El fútbol genera tanta pasión entre los argentinos, que por las calles de Bogotá o el recinto ferial no se les puede hablar del partido 5-0 de Colombia contra la “albiceleste” por las eliminatorias al mundial 1994. No está la memoria de los escritores, porque para ellos el “futbol es el mejor deporte del planeta”.

Bajo esa premisa el estado físico de Leonel Messi, sus gambetas, su goles no solo son la esperanza para ganar el Mundial de Rusia que comienza en unas semanas, sino que se convierte en una “especie  de religión y política de Estado”, que por horas se elevó a una discusión literaria que supera todas las estadísticas por cuenta de la Feria del Libro, en medio del sonar de un “Tango”.

Así se pudo conocer que en el último año universidades europeas se dieron a la tarea de analizar  300 mil partidos de fútbol con el concurso de fórmulas sencillas, estudiaron si se podría predecir el resultado de un partido, teniendo como contexto un equipo fuerte y otro débil. Así por ejemplo, es una tendencia que el marcador más peligro en el fútbol es el 2-0. No se sabe que va a pasar.

Con este antecedente histórico, la literatura argentina salió a la cancha, en uno de los pabellones de Corferias con la camiseta de la selección nacional número 18. En varios de los conversatorios se recordó la frase del ex director técnico Daniel Pasarela, que luego de perder con Bolivia 6 -1 por un partido mundialista justifico la derrota con una frase que pasó a la historia: “en la altura la pelota no dobla”.

Algo que generó más preguntas que respuestas entre más de 20 000 personas de todas las nacionalidades que por estos días visitan el recinto ferial. En medio del frio y la lluvia de Bogotá y cuya selección también está clasificada para el Mundial de Rusia 2018, teniendo como líderes a James Rodríguez y Falcao en el terreno de juego (Estos dos jugadores pasaron por el fútbol profesional argentino).

En palabras de Eduardo Sacheri, la tesis de Pasarella es rebatible. “Para mí la pelota dobla. Para quienes están acostumbrados a jugar a nivel del mar, conoce las eventuales parábolas de la pecosa. Esos cálculos físicos del cuerpo. Es un efecto que se origina desde el momento como se le pega a la pelota. Se le puede imprimir cierto giro. Si le pegas con el cara interna o externa, hace que la pelota rote de cierta manera. La pelota rota de cierta manera y enfrenta la resistencia del aire de manera distinta. Hay goles de comba que son históricos. Por ejemplo, el gol del brasileño Roberto Carlos, al patear un tiro libre. La pelota giro 45 grados. Nadie lo puede creer. Es una cosa de locos”

Así son los argentinos en la cita literaria. No pueden dejar de hablar de fútbol. Menos a las puertas de un Mundial. Es una tradición histórica como comer carne o hacer un asado con una botella de vino. Tampoco se puede olvidar el choripán. “La próxima vez que este frente al televisor si golean a Argentina, no aceptaré que me digan que perdimos un partido porque la pelota no dobla”, señaló el escritor que se robó los aplausos del auditorio.

También se ocuparon de hablar los argentinos, si hay buenos o malos arqueros a la hora del penal. “Contar con buen arquero es fundamental en un  Mundial”, dice Sacheri, quién recuerda que sobre el tema hay todo un mito. Haciendo las veces de director técnico, en su relato incorporo una anécdota famosa en los años 60. “Jugaban River y Boca. Los equipos más tradicionales de mi país en un partido trascedente. En un momento del partido River tiene un penal a favor. El penal lo patea un jugador brasileño que jugaba en River –no recuerdo su nombre- El arquero de Boca era Roma. Un aquero mítico. Cuando patea el jugador brasileño, Roma se adelanta y detiene el penal. El árbitro convalida lo sucedido y no lo hace volver a patear. Todo el equipo de River le protesta al árbitro. Y el árbitro le dice unas palabras que todavía se escuchan en el firmamento del fútbol. Penal bien pateado es gol”

Eso demuestra hasta donde llega el alcance de la literatura y el fútbol para Argentina y los argentinos, que por estos días en la capital colombiana, se escuchan con su acepto en los cuatro puntos cardinales de la Feria Internacional del Libro; que quedan asombrados por el amor al fútbol. Una pasión que parece está en su ADN. En su sangre e incluso en su manera de vivir. Prueba de ello, es que después de hablar de sus obras los escritores se colocan o bien la camiseta de la selección de su equipo preferido: Independiente, Rosario Central Argentinos Junior o River y Boca.

Por unas semanas, Colombia y Argentina están más cerca por cuenta de la literatura, el fútbol y la ciencia. Así los que no se conocían se vuelven amigos tomando un café, una cerveza o comiendo una tira de chorizo. Hablan del tamaño de los arcos. De la capacidad de los estadios. Donde estaban el día del 5-0 en contra de la “albiceleste”. “Ese fue un partido atípico. Solo está en las estadísticas. Ya paso. ¿Tienes otra pregunta? ¿No le quites magia conversar en este momento del aquí y el ahora, son los palabras de un argentino a un colombiano de cualquier edad, que se emocionan soñando que Messi levante la Copa del Mundo en tierras rusas. Sobre todo por el jugador del Barcelona. “Lo queremos tanto y lo admiramos que si eso no sucediera nos daría mucha tristeza. Argentina podrá tendrá otras oportunidades de ganar el Mundial, pero del 2018 es la que le queda a Messi”, argumentan tras gritar: “che que viva Argentina, Que viva Messi. Amamos la literatura y amamos el fútbol. Nos sentimos en casa en Colombia. Gracias Bogotá”

Por Carlos Villota Santacruz
Internacionalista. comunicador social y periodista, experto de marketing político y marketing de ciudad. Coautor dle libro “Gobierne bien y hágalo saber”

Twitter @villocol

 

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